De nuevo vacío.
Podría cortarme las venas en este presiso momento, solo por poder sentir algo.
El auto acelerado, yo al volante y mi cuerpo temblando, la boca me sabía a sal.
Qué consumi?, solo un capuccino y buena compañía.
Retumbaba en mis oídos el motor, y parpadeaban frente a mis ojos luces rojas. Dentente, y volvia a saborear sal.
Trague demasiada saliva y aun así no conseguí abrir mi garganta.
Mis manos sudaban y el corazón se salia poco a poco.
Por favor ya detente.
Alcanzaba a verme y parecia que su mirada se mantenia dispersa, solo balbuceaba: entonces no?.
Veia venir el vomito, y el llanto se adelantó.
Otra vez vacío.
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